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Crece el número de venganzas sexuales en Internet

Para testimonios, víctimas y recursos contactar tel adjunto prensa

El suicidio de una trabajadora de IVECO apunta al auge de las venganzas sexuales y la revelación de secretos en Internet. Francisco Canals periodista especializado en ciberdelitos denuncia la existencia de prácticas como el sexting, el revenge porn, el camfecting o la ciberextorsión a través de medios telemáticos

El suicidio de una trabajadora de IVECO ha puesto en el ojo del huracán una mala práctica digital: la revelación de secretos en Internet. La empleada decidía poner fin a su calvario después de que se difundiera un video con imágenes de carácter sexual. La Policía ya está tomando declaración a empleados de la empresa, los investigadores analizan aspectos como la trazabilidad e intentan determinar donde y cuando se envió el video en una investigación técnica que implica a 2.000 empleados potencialmente sospechosos.

Las pornovenganzas constituyen una modalidad de violencia de género en Internet; se trata de “escraches digitales” destinados a humillar a la expareja: publicar imágenes sexuales sin consentimiento de sus protagonistas; divorcios conflictivos y en casos más extremos extorsiones mediante las que se exigen elevados importes a cambio de no publicar los temidos archivos. El panorama judicial español se ha llenado de estas malas prácticas: en Barcelona la fiscalía pidió 3 años de cárcel para un cabo de la Guardia Urbana acusado de difundir imágenes sexuales de su expareja. En Málaga un menor de edad fue detenido por publicar imágenes de su exnovia desnuda y en Vigo un hombre se enfrenta a 4 años de prisión y 3.000 euros de multa por colgar imágenes de su exnovia.

La red se ha inundado de sitios web donde publicar fotos comprometidas de la expareja; se trata de webs especializadas en venganzas sentimentales; su existencia despierta preocupación en los sectores educativos; se aprovechan de la explotación ilícita de estas imágenes, están deslocalizadas y anonimizan su titularidad para dificultar la localización de sus administradores. El camfecting constituye otra mala práctica mediante la cual el delincuente infecta el terminal de la víctima activando su webcam de manera remota; una vez conseguido grabará imágenes de su vida privada. Según un estudio de Cyber Civil Right un 61% de los encuestados de entre 18 y 30 años ha compartido imágenes reveladoras de alguna persona de su entorno y un 23% asegura sentir temor por un acto de revenge porn al haber tomado imágenes sexuales con su partner mientras fueron pareja. 

Facebook se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la lucha contra las pornovenganzas. Zuckerberg ha impulsado un diálogo con más de 150 entidades de todo el mundo articulando la creación de un equipo dedicado a evitar el revenge porn. Con ayuda de revisores y moderadores se detectan estas imágenes y se bloquea la cuenta de su titular; una vez hecho esto se registra la imagen para que no pueda volver a ser subida desde ninguna otra cuenta. El artículo 197.7 del Código Penal establece penas de 3 meses a 1 año de cárcel a toda persona que revele sin autorización imágenes que menoscaben gravemente la intimidad personal. Aunque la legislación también contempla los delitos de revelación de secretos lo cierto es que perseguir estas malas prácticas constituye un reto difícil debido al anonimato preponderante en Internet.

Fuente: Francisco Canals, periodista especializado en sucesos y ciberdelitos / Tel prensa: Tels 913804419 – 677028639