Sociedad

Picaresca en el sector hotelero

En España existen 14.818 establecimientos hoteleros con un volumen de 134.000 habitaciones y un sector que mueve más de 500.000 empleos. Secadores, toallas, sábanas, cubiertos, almohadas, mandos a distancia, bombillas, champús y picaportes entre los objetos más robados en hoteles

Son prácticas turísticamente deshonestas y se han instaurado con fuerza en el sector hotelero. Algunos hoteles pueden llegar a perder hasta 200.000 euros anuales en objetos robados por parte de clientes, cifra mucho mayor cuando se trata de grandes cadenas hoteleras. Entre los objetos más robados figuran toallas, cuadros, pilas, mandos a distancia, secadores, bombillas, sábanas e incluso obras de arte. Su denuncia es escasa debido a la baja cuantía de los objetos sustraídos y su trazabilidad compleja debido al perfil deslocalizado del cliente.

Plataformas como Hotels.com ha determinado mediante una encuesta a 5.000 viajeros que el 71% de los huéspedes admite haberse llevado algún objeto de valor durante su estancia en un hotel. Por nacionalidades españoles y argentinos encabezan el ranking (71%) seguido de los norteamericanos (53%), entre los que roban menos encontramos a los orientales, coreanos, chinos y noruegos (31%). Otras empresas del sector como Jetcost.es afirman con resultados muy similares, que el 81% de los clientes reconoce haberse llevado algún objeto de la habitación.

Internet se ha convertido en un hervidero para la picaresca en el que centenares de usuarios muestran sus “trofeos” e intercambian trucos para sustraer objetos con mayor facilidad. Tampoco faltan robos de refrescos o licores de las neveras; algunos hoteles ya utilizan contramedidas tecnológicas como básculas electrónicas y sensores de movimiento que detectan cuando alguien ha tomado una consumición. Algunos hoteles adoptan el uso de material textil inteligente, toallas o albornoces con GPS incorporado en sus pliegues y que permiten el seguimiento y trazabilidad de los productos. Tampoco faltan detectives de hoteles, rastreadores digitales y empresas especializadas en la recuperación de objetos.

Por último, Canals también apunta a la existencia de ladrones especializados en hoteles, adquieren distintas identidades y engañan hasta el más avispado de los recepcionistas, rastrean los pasadizos en busca de una puerta mal cerrada o hackean las cerraduras electrónicas para sustraer objetos de valor.