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El fraude de la llamada perdida

La estafa conocida como Wangiri que en japonés significa “un toque y corte” ya tiene en España a uno de sus objetivos cibernéticos. Los números más peligrosos son los que empiezan por 233, 244, 234 y 235 afirma Francisco Canals, periodista especializado en sucesos y ciberdelitos.

Son las 4:15 de la madrugada cuando suena una llamada perdida en el teléfono móvil, es el prefijo de un país de Europa del Este que deja estupefacto al ciudadano quien decide devolver la llamada. El número no puede ser reconocido de inmediato ya que a menudo tiene una numeración más larga de lo normal. Es el fraude de la llamada perdida, una estafa diaria y silenciosa que se cuela día a día en miles de terminales.

El fraude se materializa cuando el usuario devuelve la llamada, impulsado por la curiosidad remarca el número sin saber que está activando un servicio de tarificación especial. Se le cobrará hasta 4 euros por establecimiento de llamada además de un precio que puede llegar hasta 1,50 euros por minuto. Se trata de numeraciones donde el usuario gana dinero por recibir llamadas, se sustentan en la moderna telefonía IP y se valen de software de envío masivo capaz de realizar hasta 25.000 llamadas perdidas al día. Su trazabilidad y persecución es jurídica y policialmente compleja ya que juegan con la transaccionalidad al ubicarse en países extranjeros.

Pero el fraude tiene muchas variantes, en una de ellas el ciudadano recibe la llamada desde un teléfono con prefijo nacional 91 o 93. Al devolver la llamada una centralita comunica al usuario que tiene un mensaje en su buzón de voz, para acceder al mismo deberá enviar un SMS a un número que se le proporciona pero que en realidad no corresponde al de su compañía.

Se trata de llamadas que llegan a cualquier hora del día o de la madrugada. La red se ha convertido en punto de encuentro de centenares de víctimas que denuncian esta estafa. Comparten conocimiento y publican listas colaborativas con las numeraciones más sospechosas. Es frecuente que estas llamadas afecten a zonas y tramos horarios concretos ya que los robots efectúan miles de llamadas perdidas a partir de un número de corte o prefijo de operadora de telefonía. De esta manera miles de usuarios que viven en torno a un prefijo o región pueden ser bombardeados en la misma franja afirma Francisco Canals, periodista especializado en ciberdelitos. En enero de 2018 centenares de vecinos de la población del Epe aseguraron haber recibido llamadas perdidas desde países africanos. En A Coruña centenares de usuarios aseguraron haber recibido la misma llamada. Canals es claro al respecto: es importante bloquear las llamadas internacionales, no devolver nunca una llamada de un solo tono y por supuesto revisar la factura telefónica en busca de cargos indebidos.