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La venta a gran escala de asistentes de voz abre nuevas vulnerabilidades en el terreno ciberdelictivo

Hoy 2 de enero 2018 a las 11:45h (Barcelona) Tel prensa 933248203 / 677028639

Robos de audio y voz ambiente, compras indebidas, sustracción de datos y monitorización de la vida privada de los usuarios entre los principales arquetipos de riesgo derivados de la incorporación masiva de estos dispositivos en millones de hogares

Han llegado a España, se llaman asistentes de voz y ya se han convertido en el regalo estrella de reyes y navidades. Permiten “mejorar” la vida de los hogares y “domotizarlos” por un precio que no llega a los 150 euros. Dispositivos como Google Home, Amazon Echo, Alexia o Apple Pod ya se han instalado en la vida de millones de consumidores. Su presencia nos permite abrir o apagar la tv, enviar mensajes, escuchar música, cantar la lista de la compra o pedir un vehículo a domicilio. Todo sin levantarnos de la cama o usar un teclado. Según Ovum en el 2021 habrán tantos asistentes de voz como personas mientras que otras consultoras apuntan a que a corto plazo uso se incorporará a sectores como la enseñanza, la empresa o el comercio local. Según Strategy Analytics la venta de estos aparatos ha crecido un 197% y va camino de alcanzar los 100 millones de unidades vendidas en todo el mundo. Se trata de un mercado con grandes expectativas de crecimiento.

Pero estas herramientas son, por su naturaleza, reversibles y por tanto potencialmente aprovechadas por los profesionales del hampa digital afirma el periodista Francisco Canals. Forman parte del capitalismo digital, fórmula mediante la cual se coloniza a millones de usuarios ofreciendo dispositivos a bajo precio para luego convertir al usuario en su producto principal. Su atractivo radica en su capacidad para penetrar en el corazón del hogar e interactuar con otras plataformas. Controlar dispositivos del hogar, realizar compras fraudulentas, grabar las conversaciones del usuario o perpetrar actos de ciberextorsión son algunas de las nuevas vulnerabilidades de estos aparatos. Estos sistemas funcionan con el reconocimiento de la voz. Su hackeo puede provocar que el asistente repita para terceros las últimas órdenes recibidas o realice compras indebidas a favor del delincuente.

La proliferación de los asistentes supone un “antes y un después” en la manera de organizar un ciberdelito. Un ciberdelincuente puede tomar el control de los electrodomésticos de nuestro hogar, determinar si estamos dentro o no del domicilio. Ya en el escenario familiar se empiezan a registrar casos en los que algunos niños han realizado compras online desconociendo la diferencia entre pedir un regalo a sus padres o hacer la misma petición a Alexa.

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