Press "Enter" to skip to content

10 razones por las que Trump no será un mal presidente

La victoria de Donald Trump reaviva temores escondidos, la construcción de un lobbie mundial anti-Trump impulsa una polarización entorno al auge de esta figura política. El periodista Francisco Canals desdramatiza la elección de Trump a través de argumentos

 Desde que Donald Trump ganó las elecciones se ha desencadenado un “tsunami” de protestas y movilizaciones de repulsa; la sensación de que no hay nada positivo entorno a la figura de este líder se ha instaurado en todos los estratos de la sociedad dando paso al presidente más polarizado de la historia reciente, pero ¿qué hay de cierto entorno al auge de este nuevo dirigente?

Su perfil de “outsider” o político no integrado en las instituciones convencionales facilita la gobernabilidad (afirma Francisco Canals) la no pertenencia a lobbies o familias estrictamente políticas facilita la toma de decisiones libres o carentes de complicidad que han caracterizado a gobiernos anteriores. Trump no se ha rendido a los grupos de presión y este hecho le distingue de las elites tradicionales.

Trump aún no ha tomado posesión del cargo; se merece 100 días de gracia o desgracia, el tiempo es el mejor juez y el paso de las semanas permitirá conocer si sus decisiones son tan perjudiciales como sus opositores promueven y vaticinan.

Su éxito en los negocios no se puede obviar, tampoco su perfil emprendedor: detrás de cada político hay una persona; no hay que olvidar que Trump ha levantado un imperio, cualidad que se transmitirá de una u otra forma en su modelo de gobierno; su visión multiplicadora y su capacidad de acción pueden dar un impulso a la economía de Estados Unidos.

Trump habla claro, es directo y conciso, poco amigo de protocolos o largas introducciones. La sociedad actual necesita de profesionales de la política capaces de expresar lo que sienten y piensan, rasgos todos ellos que refuerzan el concepto de eficacia institucional.

Su campaña (dirigida a un público de más de 315 millones de personas) se ha caracterizado por el manejo estratégico de los medios de comunicación. Sus mensajes han sido directos, a veces fogosos y apasionados; a buen seguro Trump moderará su acción de gobierno tras una campaña en la que era necesario transmitir mensajes definidos como estrategia para atraer a nuevos votantes.

Trump es millonario pero también un emprendedor e intenso conocedor del trabajo y el sacrificio diario. Es descendiente de emigrantes europeos y no un personaje genuinamente americano. Es obvio que sus declaraciones entorno a los emigrantes instalados en Estados Unidos pueden parecer severos pero en la práctica será respetuoso con muchos colectivos migratorios en consonancia a sus orígenes y raíces.

Tampoco es cierto que Trump vaya a perjudicar a los colectivos de mujeres; Trump es un gran admirador del sexo femenino. En su ejecutivo no faltarán mujeres en importantes puestos de responsabilidad y un gobierno más rosa y menos machista de lo esperado.

Trump pretende rebajar los impuestos y eliminar los privilegios de las clases más acomodadas; algunos de sus planes pasan por mantener las pensiones de jubilación y evitar que nadie muera en la calle por falta de asistencia sanitaria.

Fuente: Francisco Canals / Tel prensa: 913804419 – 677028639